Los seres humanos cada día nos vemos enfrentados a una cruda y lacerante realidad: la masiva pero sistemática destrucción de nuestros bosques y cuanta belleza natural encontramos a nuestro paso, simplemente para perpetuar la arrogancia del hombre y su supremacía sobre otros seres vivos a quienes ingenuamente cree "inferiores". Cada año miles de arboles son cruelmente arrancados de su fuente vida primaria, miles de especies sucumben irremediablemente ante una vorágine humana sedienta de sangre y triunfos que luego ostentan desde las redes sociales, en los mares miles de especies anfibias perecen en un solo año, mas que aquellas que sirvieron de alimento a la humanidad en mas 20 siglos.
Ante este desolador paisaje, la situación nos exije un compromiso militante, una voluntad férrea, una unidad incuestionable, una fuerza irreductible y un accionar fuera de los convencionalismos formales de la época, de lo contrario estamos llamados a desaparecer al igual que nuestras ideas.








