El Municipio de Warnes del Departamento de Santa Cruz en el Estado
Plurinacional de Bolivia, enfrenta en la actualidad una profunda serie de
desequilibrios ecológicos. La inexistencia de bosques altos, erosión eólica e
hídrica de los suelos y alteraciones de los cursos naturales de agua son
algunos de los efectos del mal manejo de los recursos naturales.
Aún persisten prácticas nocivas para los suelos como: quemas del rastrojo y
chaqueo; labranza, pastoreo y mecanización agrícola sin un adecuado
asesoramiento técnico; uso indiscriminado de herbicidas e insecticidas.
Los desechos industriales y las aguas servidas sin tratamiento
aumentan la contaminación de los ríos, con desastrosas consecuencias para la
fauna acuática y principalmente para los grupos humanos más pobres que en
muchos casos dependen de los ríos como
principal fuente proveedora de alimentos. A esto obviamente se agrega la contaminación
de las napas subterráneas de las cuales
se extrae el agua para consumo humano.
Los grandes productores agrícolas han deforestado grandes superficies
boscosas para ampliar la frontera agrícola, provocando fuerte presión sobre los
recursos naturales de la zona, especialmente el forestal. Como resultado de
estas prácticas irracionales en los últimos cinco años se aumentado la frecuencia y la intensidad de las
sequías, las inundaciones y otros desastres naturales, provocando la perdida de
cultivos y afectando la seguridad alimentaria de la población campesina de
bajos ingresos económicos.
Indudablemente quienes han resultado mayormente afectadas por este conjunto
de prácticas, son predominantemente las mujeres indígenas del grupo étnico
guaraní, muchas de las cuales se han visto forzadas a migrar a otras
ciudades de la región metropolitana, en búsqueda
de oportunidades laborales que le permitan una viva digna.


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