martes, 3 de junio de 2014

LAS MUJERES INDIGENAS Y EL CAMBIO CLIMATICO

El Municipio de Warnes del Departamento de Santa Cruz en el Estado Plurinacional de Bolivia,  enfrenta en la actualidad una profunda serie de desequilibrios ecológicos. La inexistencia de bosques altos, erosión eólica e hídrica de los suelos y alteraciones de los cursos naturales de agua son algunos de los efectos del mal manejo de los recursos naturales. 

Aún persisten prácticas nocivas para los suelos como: quemas del rastrojo y chaqueo; labranza, pastoreo y mecanización agrícola sin un adecuado asesoramiento técnico; uso indiscriminado de herbicidas e insecticidas.

Los desechos  industriales y las aguas servidas sin tratamiento aumentan la contaminación de los ríos, con desastrosas consecuencias para la fauna acuática y principalmente para los grupos humanos más pobres que en muchos casos dependen de los ríos  como principal fuente proveedora de alimentos. A esto obviamente se agrega la contaminación de las napas subterráneas  de las cuales se extrae el agua para consumo humano.

Los grandes productores agrícolas han deforestado grandes superficies boscosas para ampliar la frontera agrícola, provocando fuerte presión sobre los recursos naturales de la zona, especialmente el forestal. Como resultado de estas prácticas irracionales  en los últimos cinco años se aumentado la frecuencia y la intensidad de las sequías, las inundaciones y otros desastres naturales, provocando la perdida de cultivos y afectando la seguridad alimentaria de la población campesina de bajos ingresos económicos.
Indudablemente quienes han resultado mayormente afectadas por este conjunto de prácticas, son predominantemente las mujeres indígenas del grupo étnico guaraní, muchas de las cuales se han visto forzadas a migrar a otras ciudades de la región metropolitana,  en búsqueda de oportunidades laborales que le permitan una viva digna.


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